Pon un empotrador en tu vida

Pon un empotrador en tu vida

Un tío con pinta de empotrar es uno que si te coge te empotra. Uno que no sólo tiene la intención de empotrarte sino la capacidad para ello. Tener pinta de empotrar consiste en parecer activo y poderoso. 

 

Creo que el concepto queda claro pero voy a dar alguna pincelada más, que a mi juicio, caracterizan a un empotrador

 

1.- Las ganas de empotrar son recíprocas. Si te encuentras con uno de estos…no sólo es que se le vea en la cara “que si te coge te empotra”...es que tú quieres que te empotre. De hecho, no puedes pensar en otra cosa. Puede ser atractivo, tener una sonrisa acojonante y la conversación más increíble que hayas tenido en tu vida …y todo eso lo estás disfrutando, y mucho, pero a la vez estás pensando: madre mía...madre mía...madre mía...concéntrate en que no se te note, por lo menos hasta que lleguemos al ascensor...que tenemos una edad y no es cuestión de montárnoslo en plena calle o en el restaurante.

 

2.- En mi opinión el empotrador nace. Trae de serie el gen para ello, igual que otros tienen el gen de saber dar masajes s y otros dan unos besos que te dejan muerta. El empotrador puede no saber dar masajes y puede que sus besos no sean muy allá...pero lo que hace...lo hace de puta madre. Eso sí, a pesar de tener el gen para ello, si no da con la compañía adecuada...puede que su talento se desperdicie. No todas las compañías saben valorar un empotramiento en condiciones...bien porque carecen del gen o porque han leído mucho el Cosmopolitan y el Raggazza y todas esas majaderías sobre: preliminares infinitos…lo que importa es que dure y todas esas absurdeces. Si un empotrador da con su pareja adecuada...esto es con una empotrable a su medida…aquello puede ser sencillamente espectacular, de esos de quedarte sin respiración. Sin la pareja adecuada...el empotrador se marchita y muere. Una lástima.

 

3.- Con un empotrador todo, menos lo básico, sobra. Ni lencería mona, ni juguetitos raros, ni lubricantes ni nada. El kit básico...tú y él…donde sea y cómo sea. Es posible que el empotrador valore tu lencería cuando vuelvas a ponértela...aunque es posible que tampoco entonces te dure mucho puesta...pero... ¿a quién le importa?

 

4.- Con un empotrador nada de preliminares. Déjate de besos, déjate de mirar qué hay por ahí, déjate de soplar, chupar, lamer o lo que sea….vamos a lo que vamos. Que si, que esas pijadas molan pero ya tendremos tiempo después de entretenernos con los accesorios…ahora disfrutemos de lo que viene de serie. Y si luego no hay tiempo... ¿para qué vamos a perderlo con pijadas? Que no digo que no se pueda juguetear con un empotrador, que se puede y muy bien…pero incluso jugando a “a ver que tienes por aquí”... al final siempre prevalece el factor empotrador.

 

5.- Con un empotrador el tiempo para desvestirse siempre es excesivo. El que tarda él y el que tardas tú...pero mola.

 

6.- Un empotrador jamás duda. No hay que enseñarle el camino. Por esta razón, yo quitaría a Iker Casillas del ranking de empotradores. Tiene carita de ir perdido, de ir con cuidado, mirando hacia atrás y dejando miguitas por si se pierde. Mal. En mi opinión, si un empotrador es bueno con 25 con 39 será espectacular. Mejoran con la edad...pero dudo mucho que ese sea el caso de Casillas.

 

7.- Un empotrador no es sólo un empotrador. Sabe hacer más cosas y las hace muy bien. Que su máximo valor sea ese no quiere decir que no sepa hacer nada más. Es más, con el tiempo y un buen timming puede hacer cosas increíbles. El que no lo es puede hacer cosas increíbles...pero jamás empotrar. Es una pena, pero la naturaleza es injusta y no a todos les dio los mismos talentos.

 

8.- Con un empotrador descubres que puedes estar sin respirar, dejar de tener riego cerebral y alcanzar las 200 pulsaciones por minuto y no morirte.

 

9.- Con un empotrador nunca es demasiado profundo. Suelen tener un fabuloso control de la velocidad y la progresiva aceleración.

 

10.- Un empotrador jamás es conejero. Jamás. No hay que explicar nada más.

 

11. Aquí y ahora. Ya.

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